Crónicas Venezolanas VII

DÍA 11 (jueves):

Gestionamos volver a Canaima pero es en vano. Tenemos por delante casi una semana, así que decidimos ir a fichar qué vamos a comprar el último día. Nos vamos Porlamar, al centro comercial Sambil, que dicen que es la pera… y a nosotros nos parece que no han visto el Megapark… También nos recorremos la zona de Santiago Mariño. El calor y mirar escaparates y, sobre todo, calcular cuántas botellas de ron nos vamos a llevar, cansa. Pasamos la tarde al fresquito de la habitación, yo terminando de leer "El origen perdido" de Matilde Asensi, y D. despiporrándose con las cadenas de televisión nacionales y Hugo Chávez… Por la noche, nos juntamos las tres parejas (los 3 D.es) que hemos estado juntas en Arekuna y hemos coincidido en la zona norte de la isla y nos vamos a cenar. D. y Chus terminan su luna de miel y D. y Elena también regresan a España. Nos ponemos ciegos a langosta en un restaurante que regenta un italiano, La Isla. Y luego unas copas en un putiferio de la playa (como todos) llamado Woody.

DÍA 12 (viernes):

Día de descanso: comer, leer y dormir. Nos tomamos el último ron al mediodía con D. y Chus, la pareja de Vic, y por la tarde gestionamos irnos a bucear al día siguiente. Hoy nos concedemos un día total de perreo, paseando un poco, jugando alguna partida de ajedrez y esperando que llegue la hora de la cena para meternos otro par de langostas en La Isla.

DÍA 13 (sábado):

Hoy ha sido uno de los días más emocionantes y en el que he descubierto lo que me faltaba para sentir que estoy llegando a la plenitud.

Nos hemos ido a bucear a Los Frailes en el Santa Rita con nuestros instructores, Guillermo y Daniel, el capitán Ismael, Pedro el cocinero, Manolo el ayudante y el pequeño grumete sin nombre. La zona de buceo por la mañana era La Pecha. Era la primera vez que me ponía un traje de neopreno para bucear (sí para hacer descenso de cañones en Potes jejejeje) y una bombona… y fui capaz de bajar a 12 m… ¡¡qué flipe!!. Vimos una barracuda, peces cofre, peces payaso, cirujanos, una langosta, morenas, peces a millares que venían como las palomas a comer cuando abríamos las ostras… algas, anémonas, corales…



Hacemos una pausa para comer con las dos buceadoras alemanas que van con Daniel, y nos vamos a Payape, a por la segunda inmersión, a 14 m. La corriente nos arrastra, es como ir volando, y toda esa vida rodeándome… si no es por Guillermo que me coge de las aletas o de la mano… me iría tras cada pez que se me cruza, metería la cabeza por todas las oquedades buscando más animales… soy tan feliz, no puedo dejar de sonreír y a veces me ciegan mis propias burbujas cuando grito de la emoción de tocar a las morenas o cuando se me acerca un precioso pez payaso y me mordisquea los pelos que se me escapan de la coleta…

De vuelta y animados por Guillermo y muy estimulados por su buen carácter y afabilidad decidimos hacer el curso super-intensivo de Open Water Diver.

Ya en el hotel nos encontramos con Ignacio, que conocimos en Arekuna y acaba de llegar de allí, y nos lo llevamos a cenar… sí, otra vez langosta.

DÍA 14 (domingo):

Hoy ha sido un día tranquilo.



Hemos pasado la mañana en la playa con Ignacio, con un bañito y, sobre todo, en una terraza tomando cervezas y piñas coladas mientras veíamos a los "musculitos" trepar a las palmeras para bajar cocos. Comemos en el buffet y nos vienen a recoger para ir a clase. Tenemos 3 horas largas de teórica y después nos vamos a la piscina de Omar, el argentino, a hacer prácticas de emergencias con el respirador y las gafas.

Al regresar, Ignacio ya nos está esperando para ir a la Isla… y es que no importa que nos suba el ácido úrico hasta las cejas… no podemos dejar pasar la oportunidad de atiborrarnos de langosta, que luego a saber cuándo nos llegará el bolsillo para estos homenajes. Luego unas copas para bajar el atracón marino y a descansar, que mañana las prácticas son en el mar, volvemos a los Frailes y yo estoy emocionada.